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UNIVERSO LYNCH

Las películas de David Lynch son mi debilidad, me sumergen en mi lado oscuro. Lo conocí gracias a esa maravillosa serie llamada “Twin Peaks” y rápidamente quedé prendado a su particular visión de las cosas. Volví a disfrutar de su genio a raíz de “Lost Highway”, una de las mejores películas que vi en mi vida.
Como no podía ser de otra forma, es un tipo raro… como todo genio que se precie, derrocha talento y da lecciones en cada una de sus películas. Últimamente no me conmueve, es más, diría que se repite (me refiero a “Mulholland Drive” o “Inland Empire”), pero también sabe reinventarse y es capaz de contarnos historias tan sencillas como reales (“The Straight Story”, y antes lo hizo con “The elephant man”).
Un loco lindo, capaz de reunir en una misma banda sonora a Jobim, Marilyn Manson, David Bowie, Trent Reznor y Ramnstein… Así es Lynch, alguien que cuida cada detalle estético y sonoro de sus filmes, en donde nada sobra ni desentona.
Los invito a asomarnos al particular universo de David Lynch… eso sí, cada uno es responsable de lo que hace y no me reprochen que queden con sus facultades mentales trastornadas.

A WONDERFULL WORLD

"Todas mis películas son acerca de mundos extraños, mundos a los que nunca podrías ir a menos que los construyas y los reproduzcas en una película. Eso es lo que verdad me importa de las películas a mí: ir a mundos cada vez más extraños”.

David Lynch


¿QUÉ VES, DAVID? CUÉNTAMELO

“SOUNDTRACK FROM TWIN PEAKS” (Angelo Badalamenti) © 1990

Según cuenta Angelo Badalamenti (quizás, junto a Ennio Morricone, el mejor compositor de bandas sonoras), David Lynch se sentaba junta a él, frente a un viejo y desgastado teclado Fender Rhodes y le iba relatando las escenas que tenía dentro de su cabeza.

Le habló sobre un bosque oscuro, lleno de majestuosos árboles, una inmensa luna y lechuzas. “Llévame a esa preciosa oscuridad con una suave brisa”, le dijo con los ojos cerrados. Y el genio de Badalamenti comenzó a tocar. A Lynch le encantó lo que oía y estaba en éxtasis, había logrado que el director visualizara la descripción que imaginara.

Y así es la música de Ángelo Badalamenti, habitual colaborador de cada uno de los proyectos de David Lynch, para escucharla con los ojos cerrados y poder entran así en la mente del genio y retorcido director.




A PROPÓSITO DE "THE ELEPHANT MAN"

“LO MEJOR DE DAVID LYNCH” (Gracia Querejeta para El País) © 2008
Hace años, en el transcurso de una entrevista, me preguntaron qué era para mí un clásico cinematográfico. Seguramente, tardé unos instantes en encontrar las palabras exactas para expresar lo que se me vino a la cabeza, pero recuerdo haber dicho finalmente algo así como "lo clásico en cine se refiere a aquello que trasciende el tiempo". Seguro que no es una respuesta pedante y además nada unánime, pero lo cierto es que entonces, y también ahora, "clásico" no es, desde mi entendimiento, un término peyorativo -para más de uno y de dos, referido a cine, es sinónimo de antiguo, aburrido y formalmente irrelevante-.

Admiro profundamente las películas por las que no vuelan los años, el cine de una pieza, ese cine en el que la imagen y el texto van de la mano. Y me importa un bledo si es novedoso o no, si tiene afán de experimentar o no lo tiene, o si se sirve de planos imposibles y además complicadísimos.

Confieso que me he sentado a ver de nuevo “El hombre elefante” (1980) con miedo a encontrarme con una película machacada por los casi treinta años que han transcurrido desde que su director la rodó. Pero no. He disfrutado más que cuando la vi en cine por primera y única vez. Definitivamente, se ha convertido en un clásico.

La película es un cuento hermoso y cruel, como lo son muchos cuentos tradicionales, esos que repetimos de generación en generación. Y como tal está rodado, sin alardes que equivoquen, sin más pretensión que narrar sin estorbos visuales que desvíen la atención de lo importante: qué le ocurre a ese infeliz John Merrick, el protagonista que reclama ser tratado como un ser humano a pesar de su animalesco aspecto. David Lynch eligió el blanco y negro para este cuento, y esa elección ha terminado por ser otro de los elementos que contribuyen a que la película sea de ayer, de hoy y de seguro que también de mañana. Porque desde lo estrictamente formal, el color y sus posibilidades ponen a veces sello de fecha y hora a las películas.

La historia fluye magníficamente, el guión no se detiene en ningún momento y consigue que no puedas ni quieras perderte un fotograma. Y, para rematar, se apoya en unos intérpretes extraordinarios. Hoy seguimos disfrutando del talento de muchos de ellos. Pero hacía años, lo digo en serio, que no veía a un Anthony Hopkins como el de “El hombre elefante”, preciso hasta el milímetro en un papel que no le permite estridencias, que no deja escapar ni un gesto de más, capaz de sumergirse en el papel como si de su propia piel se tratase.

Ya sé que, cuando se habla de David Lynch, son otras de sus películas -especialmente “Blue Velvet” (1986)- las que le han convertido en un director de culto. Y soy consciente de que, con toda probabilidad, en esta ocasión no coincido con la mayoría. Pero, en mi opinión, “El hombre elefante” es el mejor Lynch, el más sencillo, el más directo. En definitiva, el más emocionante.

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LAURA PALMER



“TWIN PEAKS: FIRE WALK WITH ME” (David Lynch) © 1992
Twin Peaks, merecía algo mucho mejor que el patético final que se le dio, así y todo David Lynch con su mejor intención quiso arreglarlo creando una de las mejores películas sobre una serie que yo haya visto. Cierto es que no es ni lo mejor de Lynch y ni del cine de los ´90, pero sí lo es dentro de esa categoría de película sobre una serie.
¿Qué se le puede reprochar?, que los actores de la serie no apoyaran al brazo que les dio la fama y rechazar y empeorar esta producción, desde luego es una película que va in crescendo, pues no olvidaré la última media hora, tan perturbadora, inquietante y de los más perversa. En fin creo que Lynch consiguió con creces lo que pretendía mostrar y eso era sencillo, los últimos siete días de Laura Palmer, así, presentándonosla directamente y pudiendo ver lo que en la serie se habla de ella, pero nunca pudimos comprobar, mejor aún, vemos cosas que nunca vimos.
En mi opinión, si eres fan, considero que no debe defraudar, quitando el hecho de que se ausente Lara Flynn Boyle.

Crítica de un espectador, publicada en: wwwdavidlynch.es