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SHINE ON

Debo cerrar lo comenzado la semana pasada y como fanático enfermo de Pink Floyd, me permito la osadía de éste post. Más de uno (si es que alguien lee ésta humilde bitácora) pediría que me quemara en los infernarles fuegos del averno por la blasfemia que viene a continuación.
Syd Barrett, señores, fue más el mito, la postura y el morbo. Su aporte a la banda… me atrevo a decir que fue nulo, a excepción de “Interstellar overdrive”. No entiendo como les costó tanto quitarse la sombra del lunático, si hasta las letras que nos dejó son de un drogadicto sin remedio. Dicho lo más fuerte, pongo un poco de sentido común ante tanto “endiosamiento” gratuito y desmedido.
Su alejamiento forzado provocó que afloraran en toda su dimensión y esplendor ese letrista excelente que es Roger Waters, los delicados y precisos arreglos de Richard Wright, la correcta base rítmica de Nick Mason y ese genio sin parangón que es David Gilmour. Pienso lo mismo (salvando las diferencias) de Sumo… Luca estorbaba, y si no miren los excelentes grupos (Divididos y Las Pelotas) que emergieron de sus cenizas. Barrett, gracias a su frágil equilibrio emocional, permitió el florecimiento de una de las bandas más grandes del panorama musical de todos los tiempos.
Sus discos solista no son más que intentos de sacar algo de un cerebro destrozado. Su “fantasma” gestó una de las letras más bellas de Floyd.Necesitaba decirlo, querido Syd, lamentablemente… creo que lo tuyo no fue para tanto. Sólo un mito, un loco diamante que no pudo brillar.

RETIRO ESPIRITUAL

“Nadie sabes dónde estás, cuán cerca o cuán lejos.
Brilla, loco diamante.

Apila muchas más capas
y estaré reuniéndome contigo allá.
Brilla, loco diamante.


Y nos asolearemos en la sombras
de los triunfos del ayer,
y navegaremos en la brisa de acero.

Vamos, niño,
ganador y perdedor.

Vamos minero de la verdad y la decepción,
¡brilla!".

“Shine on you crazy diamond” (Pink Floyd) © 1975



EL LUNÁTICO INTENTA SONREIR


“THE MADCAP LAUGHS” (Syd Barrett) © 1970
El que aguante escucharlo más de una vez, tendrá una real dimensión del caos que fue grabarlo. Una vida destrozada por las drogas, un frágil mental que apenas encadenaba un par de acordes seguidos. Una guitarra continuamente desafinada, una voz que ya no estaba en éste planeta… sólo la tenacidad y el compromiso de David Gilmour y Roger Waters sacaron adelante tal despropósito (bueno, y unos cuantiosos compromisos comerciales con la discográfica). “Terrapin” o “Baby lemonade” son un esbozo desordenado de lo que Syd podía haber sido, y no fue.




EL VERDE DE GALICIA INSPIRA


“SPANISHGRASS” (… anda dando vueltas por la red) © 2000
Antes de retirarse del mundo definitivamente, Barrett viajó por España durante dos años (1976-1977). Recorrió de manera anónima, frecuentemente en auto-stop o en transportes colectivos, Andalucía, Extremadura y Galicia. Nadie le acompañaba y su equipaje era tan escaso como revelador: una mochila, una guitarra acústica y las obras completas de William Blake. En una de esas giras descubrió el que sería su refugio privado en el noroeste de la península ibérica, el monasterio de Oseira.
Enclavado en un cañón solitario del ayuntamiento de San Cristovo de Cea (Ourense), el Real Monasterio de Santa María de Oseira es el primer establecimiento en España (siglo XII) de la orden monástica del Císter, fundada en el año 1098 como una alternativa radical a la aristocrática orden de Cluny. Los cistercienses practican la amistad cristiana, cultivan la pobreza y la cultura mítica, y se establecen lejos del mundo, en lugares apartados de los caminos y las poblaciones.
Barrett, fascinado por el encanto agreste del lugar, el silencioso devenir de la vida monástica y la hospitalidad de los monjes, se alojó en una de las celdas de invitados de Oseira durante cuatro meses de 1976 (entre septiembre y diciembre) y otros tres del año siguiente (de abril a junio). Solamente salía del monasterio para pasear por las sierras cercanas. Gustaba especialmente de dos lugares, Loma Chaira, una terraza herbosa de amplísima panorámica situada a casi 1.200 metros de altura, y el Penedo de Cuncas, un risco sombreado por una abundante masa de castaños.
Durante su estancia en Oseira, Barrett compuso y grabó numerosas canciones, que registraba en un cassette barato. Se sentaba en el atrio del monasterio, casi siempre a la hora de la siesta, y cantaba quedamente, acompañado por la guitarra, temeroso de molestar a los monjes. El sonido de las grabaciones es malo en términos técnicos, pero atractivo desde una óptica poética: la voz está tamizada por el viento y el gorjeo del agua de la fuente.
Veinte de los temas fueron editados en vinilo a finales de 1978 por una discográfica pirata de A Coruña, “Nonsense Music” (Música Sin Sentido), que accedió a la música a través de un novicio de Oseira al que Barrett regaló la única cinta que utilizaba, es decir: no existen copias del master. El disco fue titulado "Spanishgrass" ("Hierba Española") y acompañado por el pertinente lema de "veinte canciones sobre el espacio y la siesta", una frase que, al parecer, Barrett repetía cuando los monjes le preguntaban sobre el sentido de sus canciones.
Por desgracia "Spanishgrass" resulta actualmente ilocalizable. La primera y única edición del disco -unos 20 ejemplares- no tenía afanes de lucro y todas las copias fueron regaladas por Gema Noya, la promotora de Nonsense Music, a sus amistades más cercanas, a quienes obligó a prometer que no distribuirían ni duplicarían el material, pacto que todos han cumplido a rajatabla por fidelidad. Noya planteó el disco como un regalo de despedida, antes de retirarse a una comunidad budista de Pokhara (Nepal), donde sigue residiendo. Según fuentes cercanas a su familia, quemó la cinta original y esparció los restos en la playa de Carnota, bajo el monte Pindo, el Olimpo Celta. En 1983, tres de las canciones de “Spanishgrass” fueron emitidas excepcionalmente en el programa de radio "El lado salvaje", producido por una emisora local de FM de A Coruña.
Los temas del disco son musicalmente inocentes, con arreglos de guitarra naïf, -casi siempre el rasgueo de un solo acorde-, pero las letras son interesantes: van del humor surrealista habitual de Barrett ("Mouse after a fête", "Two bangers+mash") al misticismo pentecostalista, con citas de antiguos cantos de bardos galeses extraidos de "La Diosa Blanca", la obra de Robert Graves que el músico inglés consultó en la biblioteca de Oseira.
Otros libros que leyó Barrett en el monasterio prendieron profundamente en su ánimo. Dedica tres canciones (William Phips, Stede Bonnet y Gabriel Spenser) a otros tantos personajes glosados por el extravagante Marcel Schowb en "Vidas imaginarias". Pero, sobre todo, Barrett cayó cautivado por el poemario de resonancias medievales "Herba aquí ou acolá", del escritor de Mondoñedo (Lugo) Alvaro Cunqueiro: musicó y cantó en idioma gallego tres de las piezas del libro ("Eu son Dagha", "Na outra banda" y "Un poeta esquece os días de chuvia").
Aunque no existe confirmación y los monjes de Oseira guardan un celoso silencio al respecto, Barrett coincidió en el monasterio y trabó una gran amistad con el escritor británico Graham Greene, habitual del cenobio ourensano desde comienzos de los años setenta hasta su muerte (1991).

NOTA de JujoTorres: No puedo asegurar que la historia sea cierta, las veces que visité el Monasterio de Oseira no encontré nada relativo a ella… pero sí es una leyenda urbana que se comenta por Galicia.



TRIBUTO



“MADCAP´S LAST LAUGH” (Varios Artistas) © 2007
El 15 de mayo de 2007, el primer productor de Pink Floyd (Joe Boyd) organizó un concierto-tributo a Syd Barrett (fallecido en julio de 2006) en el Barbican Theatre de Londres. La cita contó con la presencia de grandes músicos de la talla de Kevin Ayers, Robyn Hitchcock, Mike Heron y Damon Albarn entre otros. Sin duda, lo que más ansiedad suscitó fue la presencia confirmada de los cuatro fantásticos y, debido a la reunión del Live 8 en 2005, se especulaba con un set que sería el punto de partida de una futura gira.
En realidad, y como ya dejé patente la semana pasada, todo fue mera especulación, ya que la relación Waters-Gilmour no tiene arreglo. Roger Waters apareció primero con su banda para interpretar “Flickering flame”… se escucharon algunos abucheos, era un tributo a Barrett, no un medio de promoción para su nuevo tema. El plato fuerte fue la aparición de David Gilmour, Rick Wright y Nick Mason, que juntos interpretaron “Arnold Layne” ante la algarabía de los presentes (cabe destacar que Gilmour, durante su gira solista del mismo año, hizo una genial versión del mismo tema con la voz de David Bowie como invitado).