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THE IRISH CLAN

La cagaron cuando se dejaron devorar por el personaje de Bono. Ese que pregona, cuando se le pone un micrófono delante, su bondad y solidaridad con los más desfavorecidos. Cosa que no está mal, pero como dijo ese genio que fue Onetti, no tiene nada que ver con la buena o mala música. Por eso, zapatero a tus zapatos.
Aburre con esa pose de buen tipo, con gafas que con lo que cuestan darían de morfar a una familia durante varios meses. Debatiendo junto a Clinton, Bill Gates o sacándose fotos con Mandela. Reitero, la cagaron… creo que se deberían dedicar a cantar y lo otro, lo otro está bien en el ámbito privado. Y lo digo desde el rencor que me produce no escuchar nada nuevo ni bueno de una de mis bandas favoritas desde hace ya… ¡diez años!
Muchachos, pónganse las pilas y vuelvan a dejarnos boquiabiertos nuevamente. Las giras cuanto más espectaculares las hagan (hablo del “Pop Mart Tour”, de la gira “360”), más ridículas y obsoletas quedarán… vuelvan a las raíces, a nivel show, miren y aprendan del gran Peter Gabriel que se volvió intimista y nos demostró que se pueden hacer maravillas en un escenario pequeñito. Por más que se empeñen, nunca igualaran lo hecho en el “ZooTV”… aunque todos deseamos que al menos, se acerquen al grandioso “Achtung baby”.
Por favor, un fanático les pide que no se conviertan en los nuevos Stones… si no tienen nada nuevo que ofrecer, quédense tomando unas pintas y en casita. Salir por salir, para agregarle más ceros a las cuentas corrientes, como que no es muy Rock & Roll… ¿no?

NO ME PIDAN QUE CABECEE


"Soy uno de los integrantes de un grupo que escribe, que fuma puros, que bebe vino y lee la Biblia. Hijo de un padre católico y una madre protestante de los que aprendí la idea que la religión suele ser un obstáculo para llegar a Dios. Soy un fanfarrón al que le encanta pintar cuadros de cosas que no puede ver. Un marido, un padre, amigo de los pobres y a veces de los ricos. Un activista vendedor de ideas. Jugador de ajedrez, estrella de rock a media jornada, cantante de ópera del grupo de folk más ruidoso del mundo… ¿Qué te parece?”.


Paul David Hewson (Bono)

UNA BELLEZA DE DISCO

“ALL THAT YOU CAN´T LEAVE BEHIND” (U2) © 2000
Para los que quedamos desencantados después de esa bazofia llamada “Pop” y más desconcertados que satisfechos con ese experimento llamado “Passengers”, el cambio de siglo nos trajo éste disco que fue algo así como una luz al final del camino. Una belleza de disco, no puedo definirlo de otra forma.
Volvieron a las canciones con buenas letras y The Edge brilla (otra vez) en todo su esplendor. Al fin otro disco para escuchar de corrido, sin saltar ninguna canción, redondo, certero y plagado de hits. Inolvidable, ilusionante y retomando la senda de “The unforgettable fire”. Lejos de la innovación de “Achtung baby” o “Zooropa”, pero volviendo a los orígenes.
Salud, aunque después vendrían dos para olvidar (hablo de “How to dismantle an atomic bomb” y el infumable “No line on horizont”), que parecen hechos de descartes.


OTRA VEZ LAS MISMAS NOTICIAS

“MALDITO DOMINGO SANGRIENTO” (Goran Lousic) © 2009

No puedo ver lo que ha pasado hoy, no puedo cerrar los ojos y tan solo hacerlo desaparecer; ¿Por cuánto tiempo lo debo soportar? ¿Cuántas veces más debo volver a enfrentar este maldito hedor? La calle apesta a niños secos, a sueños rotos y esperanzas arrebatadas, a ilusiones perdidas y vidas desperdiciadas. Sé que nosotros somos los culpables, que todo lo que pasa en mi caminar es solo un reflejo de mi naturaleza, pero, ¿por cuánto más? Maldito domingo sangriento, maldita retorcida celebración del domingo sangriento.

Cuando todo comenzó, no pensé que sería así, pensé en elegancia, poder, placer y emoción, no un maldito campo de batalla donde mujeres y niños caerían a la par de pecadores, soldados y enfermos mentales. Me equivoqué, sinceramente me equivoqué, los muertos regados por doquier, la sangre corriendo por los rostros de los niños, los niños llorando a sus padres muertos en las calles, no, esas imágenes están muy lejos de las que me esperé, son visiones que me aterran, me espantan, que no me dejan descansar tranquilo, que me hacen querer encontrar de prisa una muralla que mirar, cosa de desviar mi mente de la realidad. Maldito domingo sangriento, no puedo creer las cosas que he hecho por el maldito domingo sangriento, por más que ruego que termine, cada semana hay un nuevo domingo sangriento, estoy atrapado en una eterna celebración del maldito domingo sangriento.

Lo peor de todo, es que nadie nunca se enterará, están demasiados ciegos pensando en su política, su religión, sus ideologías y su televisión de realidad. No se dan cuenta de las cosas que pasan en sus calles, del mal que asecha en la oscuridad; bebemos de ellos, los secamos hasta que no quede nada más, secamos sus lagrimas con el paño frío de la muerte, secamos su sangre cuando ya no queda más humedad, los secamos por siempre, eternizando este rito de muerte que son los domingos, los malditos domingos sangrientos cuando salimos a destruir eternamente lo que los mortales construyen con tanto sudor y esfuerzo. Esto no fue lo que me prometieron cuando me ofrecieron la eternidad.

Cuento inspirado en “Sunday, bloody, Sunday” de U2 (http://goranlausic.wordpress.com)


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“ZOOMERANG, LIVE IN SYDNEY” (U2) © 1993
La gira perfecta. El escenario y la escenografía insuperables. El punto más alto de la carrera de los irlandeses. Imposible olvidar a Bono con las gafas de mosca y en su papel de rockstar (que ahora parecería haberlo devorado), para después travestirse en ese demonio salido de Las Vegas y conocido como Mr. MacPhisto.
Una gira en la que intentó una y mil veces hablar con George Bush (padre) desde el escenario, en donde llegó a pedir 100.000 cajas de pizzas y que las llevaran al estadio Wembley. Los viejos Trabant soviéticos colgados de la estructura del techo y formando parte de la iluminación, el zapping de las televisiones locales, los mensajes (algunos muy buenos, de verdad) subliminales que escupían los cientos de televisores que formaban parte de la escenografía… y claro, la fuerza y respaldo que da presentar dos verdaderos discazos (“Achtung baby” y “Zooropa”) plagados de verdaderas joyas y clásicos de su carrera… además de los siempre acertados cover que interpretaron (quizás el momento cumbre era cuando aparecía Lou Reed en las pantallas para cantar a dúo “Satelite of love”, aunque tampoco hay que desmerecer las versiones de “Dancing Queen” de Abba o “I can´t help falling in love” de Elvis Presley).