Ya dejé claro en un post anterior mi nulo conocimiento de las técnicas y escuelas pictóricas, no me importa, no las necesito. También aclaré que para mí los cuadros son algo más visceral, si me hacen cosquillas en el estómago es porque me gustan, no tengo un criterio ni una corriente o estilo predilectos.
En cuanto a Xul Solar, no puedo ser objetivo. Viví la génesis de la creación de su museo, conviví desde la infancia con sus cuadros (gracias a mis padrinos), conocí a su mujer Lita (de una dulzura infinita) y pasé algún fin de semana en su mítica guarida en una isla del Tigre. Amo el museo, lo recorrí una y mil veces, compartí tardes inolvidables con mi madrina Marta y con Nené en ese mágico recinto… en donde se encuentra el esqueleto de perchas, causante de mis pesadillas y terrores infantiles.
Nada más, simplemente un pequeño homenaje a uno de los artistas más destacados, y quizás no muy conocidos. Pintor, músico, inventor, estudioso del zodíaco… un artista visionario.
"Cuando llegues al final de tu cuerda, haz un nudo y aguanta.” FRANKLIN D. ROOSEVELT
UN ARTISTA VISIONARIO
EL PAN JUEGO DE XUL SOLAR, UN ACTO DE AMOR
"El panjuego, etimológicamente significa el juego total, o el juego por esencia y excelencia. Muchas veces, al oír las explicaciones que nos daba Xul en su tentativa de enseñarnos las reglas de aquel juego increíble, me preguntaba yo qué metafísica razón lo había lanzado a su empresa lúdica. Y tuve una respuesta cuando, en el Manava Dharma Sastra leí lo siguiente: ' Los períodos de los Manu son innumerables, así como las creaciones y destrucciones del mundo; y el Ser Supremo las renueva como jugando'. Como jugando: vale decir que la Creación Divina es un juego, y que Xul, al crear el suyo, habría imitado al artífice divino, como buen demiurgo que fue.
Pero esta primera conclusión mía reclamaba otra: en ese juego de la existencia universal entramos todos como 'piezas' en movimiento, y somos alfiles, peones, caballos o reyes. Cada pieza responde a su destino inalienable, como también lo dice el Manava Dharma Sastra: 'El Ser Supremo asignó desde el principio, a cada criatura en particular, un nombre, actos, y una manera de vivir'. Y concluye más adelante: 'Cuando el soberano maestro ha destinado a tal o cual ser animado a una ocupación cualquiera, este ser la desempeña por sí mismo todas las veces que vuelve al mundo'. El panjuego de Xul propone a todos, y amorosamente, su imagen o simulacro de la vida; y cada uno puede jugarlo, como en la vida, según sus propias y determinadas posibilidades: frente al tablero, el astrólogo moverá sus planetas, el matemático sus guarismos, el alquimista sus elementos y el jugador común la tabla cambiante de sus acciones y reacciones.
Recuerdo que una vez, refiriéndose a su invención, Xul Solar me dijo:
- Este juego tiene la ventaja de que ninguno pierde y todos ganan al fin. Y meditando en esa 'felicidad' y esa 'facilidad' que otorgó él a sus jugadores, me digo ahora y le digo al numen venerable de Xul:
- Si tu panjuego estuviera, como sospecho, en analogía con el jugar divino ¡qué bueno sería comprobar al fin que todos hemos ganado y ninguno perdido en este ajedrez existencial a que fuimos lanzados por el Celeste Jugador!”.
LAS AVENTURAS MUSICALES DE XUL SOLAR
“XUL SOLAR, UN MÚSICO VISUAL” (Cintia Cristiá) © 2007
Xul Solar (1887-1963) es reconocido como uno de los más importantes pintores argentinos, aunque su talento diletante lo llevó a incursionar en otras disciplinas como la astrología o la música, esta última faceta investigada por Cintia Cristiá en su obra "Xul Solar, un músico visual".
La música ejerció una atracción recurrente a lo largo de la vida de Xul Solar, que desde joven se interesó por su estudio y experimentó con el diseño de distintos sistemas de notación musical.
Sin embargo, esta disciplina no fue apenas una vocación paralela en la obra pictórica del artista: tan fuerte fue su impronta que para la investigadora Cintia Cristiá es atinado plantearlo como un "músico visual" antes que como "pintor interesado en la música".
"La influencia musical en la obra pictórica de Xul supera ampliamente lo alegórico y lo anecdótico -señaló la investigadora a Télam-. El lirismo de las melodías, el suave movimiento armónico, la génesis de las formas musicales y su poder mágico son aspectos característicos de su obra plástica".
"La música es una vía de acceso importante al mundo de artista, que en su caso es bastante hermético. Por otro lado, ofrece claves de lectura a ciertas obras suyas que a partir del aspecto musical pueden ser leídas y disfrutadas de otra manera", remarcó.
Cristiá concentró parte de su investigación en una obra de Xul Solar que lleva el nombre de "Impronto de Chopin": "Comprobé que una serie de figuras abstractas -cuasi montañas- que aparecen en ese cuadro reproducen el perfil melódico de lo que ocurre en los dos primeros compases de una pieza de Chopin", explicó.
"Xul hace un paralelismo directo entre la línea musical y la línea melódica en el cuadro. Por ejemplo, si la nota sube la línea sube, mientras que si la melodía baja la línea también baja. Hay entonces una correlación entre la línea melódica, la línea musical y la línea gráfica en el cuadro", explicó la autora.
Cristiá es Doctora en Historia de la Música y Musicología por la Universidad de París-Sorbona (París IV). Su tesis, de maestría primero, y, luego, la de doctorado, están centradas justamente en la vida y la obra del artista y su relación con la música. Según trabaja en "Xul Solar, un músico visual", editado por el sello Gourmet Musical, Cristiá está convencida de que la música marcó a fuego la visión estética del artista.
"Hay muchos cuadros que hacen referencia directa a la música, como 'Contrapunto de puntas', 'Cinco melodías', 'Barreras melódicas' y 'Coral Bach'. Por otro lado, no hay que olvidarse del piano con teclas de colores -explicó la autora-. Estos elementos confirman no solamente el genuino interés de Xul por la música sino su intención de relacionar ambas disciplinas artísticas".
Pero más allá de sus inclinaciones musicales -que lo llevaron incluso a Europa para intensificar su conocimiento de la disciplina- la tensión entre artes plásticas y música se resuelve a favor de la primera.
"Entre 1908 y 1912, él coquetea con las dos artes: no sabe si ser músico o ser pintor. En su libreta de Enrolamiento se anota incluso como músico y pintor. Y en sus diarios cuenta que sus amigos le critican que se quiera dedicar a las dos artes", analizó Cristiá.
"Su vocación artística tardó en definirse. De hecho cuenta también en los diarios que piensa en una suerte de drama musical al estilo wagneriano, al que define como un poema dramático-musical. Esas partituras nunca se recuperaron: no se sabe si llegó a componer la obra y si se perdieron, o si directamente todo quedó en un boceto", precisó.
¿De la misma manera que se habla de la influencia de la música en la obra de Xul Solar, es posible hablar de contribuciones a la música por parte del pintor? "Lo que él aporta a la música funciona más en sentido pedagógico que en sentido artístico porque trabajo mucho en el tema de la anotación musical para simplificarla y que sea más fácil leer y estudiar música", indicó.
"En esa línea se inscriben sus trabajos con el teclado del piano, al que le introduce colores y redistribuye las notas, no con una intención estética sino porque le parecía que la estructura original del piano dificultaba el aprendizaje. La idea siempre era acercar el arte a la persona", remarcó Cristiá.
TÉMPERA: “Coral de Bach (Música)” – Xul Solar © 1950
HABLA SU GRAN AMIGO
“CONFERENCIA SOBRE SU OBRA” (Jorge Luis Borges) © 1980
En el curso de una larga vida, -he cumplido 81 años-, conocí a mucha gente famosa. Conocí y olvidé a muchas. Pero algunos persisten, y me acompañan. Pienso en primer término en mi padre. También en personas famosas que conocí, sé que los conocí como sé por ejemplo que estuve en Connecticut y en Valencia; pero hay tres de ellas que querría nombrar, que son el gran poeta judeo-andaluz Rafael Cansinos Assens, Macedonio Fernández y, quizás más que ningún otro, Alejandro Xul Solar.
No recuerdo cuándo nos conocimos. Hablamos inventado que nos habíamos conocido en tal o cual lugar, pero no recuerdo ahora cuál es. No sé si ustedes conocieron personalmente a Xul Solar. Algunos lo habrán conocido, otros no. Me parece estar viendo a ese hombre alto, rubio y evidentemente feliz. Creo que uno puede simular muchas cosas, pero nadie puede simular la felicidad. En Xul Solar, se sentía la felicidad: la felicidad del trabajo y, sobre todo, de la continua invención. Era de origen italiano; italiano del norte, su madre se llamaba Salan y su padre Schulz, del Báltico. Es decir que tendría sin duda sangre prusiana, sangre eslava, quizás alguna sangre escandinava y luego, sangre de los italianos del norte, germánica. Me dijo una vez que había nacido en San Fernando y había viajado por todo el mundo. Creo que Xul tendría unos catorce años cuando fue como polizón en un barco que iba a Inglaterra; trabajaba como marinero, y luego leía. Recuerdo que alguien a bordo le preguntó qué estaba haciendo, y él dijo que había cumplido con su trabajo y que estaba leyendo, y el otro le contestó: “Una filosofía muy peligrosa para un joven, eso de estar leyendo y descansando”.
Recuerdo que Xul me dijo que llegó a Inglaterra, desembarcó y que lo primero que vio fueron dos hindúes; pensó que eso era “a good omen”, un buen presagio. Hablaba inglés perfectamente y el alemán lo había heredado, y ya que he hablado del inglés y del alemán recuerdo haber pasado tantas tardes en su casa, en la calle Laprida 1214, en esa espléndida biblioteca, quizás una de las mejores bibliotecas que yo he visto en mi vida, con libros en todos los idiomas. Solíamos pasar la tarde leyendo a Swedenborg, leyendo la música de Swedenborg, leyendo a Blake, leyendo no solamente la música de Blake, sino lo místico de Blake, la magia de Blake. Si yo tuviese que comparar a Xul con algún otro –pero Xul era único, quizás cada individuo sea único pero en él se notaba más esa unicidad- lo compararía con William Blake precisamente, ya que William Blake fue un místico como él, fue un visionario y fue un gran poeta (además de grabador). Xul fue poeta, pero lo hizo en los dos idiomas inventados por él.
Tenemos, pues, esta primera definición de Xul Solar. Voy a tratar de descubrir otra. Diría que nosotros, o casi todos nosotros, vivimos aceptando el universo, aceptando tradiciones, conformándonos a las cosas. En cambio, Xul vivía recreando el universo. Lo recreaba en cada momento. Creo que los teólogos dicen que el estado del mundo es una perpetua creación. Es decir, si Dios dejara de pensar en nosotros en este momento, desapareceríamos aniquilados por su olvido. Dios nos piensa en cada momento. A Xul esto no le bastaba. Xul recreaba el universo. Hablo de Xul y pienso en una imagen, no sé si es de Conrad o si es mía, total qué importa, las imágenes son las mismas, y es ésta: es la de un navegante que atraviesa el mar y ve una línea que es una realidad en el horizonte. Y entonces piensa: esa realidad es el Africa, o es Asia o América. Y piensa que detrás de esa claridad, esa vaga línea que él apenas descifra en el horizonte, que detrás de esa vaga claridad hay un continente. En ese continente hay religiones, dinastías, ciudades, selvas, desiertos, hay muchas cosas. Pero que a él le toca ver simplemente esa línea. Ahora siento que en este momento soy ese navegante. Tengo que hablar de ese gran continente, de este vasto país con sus imperios, su historia y sus mitologías, su botánica y su zoología, todo eso que fue Xul Solar. No sé si lo he alcanzado; creo que no. Pero he percibido lo bastante para sentir ahora el vértigo; siento el vértigo de todo aquello infinito que vi en Xul, de lo cual me fue dado discernir algo. Muy poco, desde luego, pero lo bastante para saber que yo he estado frente a un hombre de genio. Se ha abusado de la palabra genio, pero en este caso creo que es indudable. Veamos algunas de las innovaciones que él propuso, ya que vivía modificando la realidad. Sé que han quedado muchos manuscritos suyos, -no sé si escritos en la Pan lengua o en lo que él llamaba el Creol. Creo que la Pan lengua era un idioma universal. Un idioma formado un poco a la manera del Volapük pero sin lo ingrato, lo desagradable del Volapük. Ustedes saben que cada idioma tiene ciertas posibilidades de las que carecen otros. Por ejemplo, usted puede combinar en inglés o en alemán, verbos con preposiciones, es decir, como dice Kipling: “Ride the moon out of the sky, their hoofs dream up the door, think away.. “; eso no puede hacerse en castellano. Xul creó un idioma en el cual eso era posible. Hay formas de verbo que se han perdido: por ejemplo, los gladiadores le decían al César: Morituri te salutat’ (los que van a morir te saludan). Pues, esa forma se ha perdido. O la forma “ando’, que viene de “andus’ que quiere decir “lo que será, o lo que debe ser”. Por ejemplo: Amanda: la que debe ser amada. Esa forma del verbo se ha perdido, y creo que en la Pan-lengua de Xul existían todas las formas posibles. Cada idioma tiene alguna posesión secreta. Por ejemplo en castellano hay una diferencia que no se da en otros idiomas, entre ser y estar: una cosa es estar enfermo y otra es ser enfermo; estar triste y ser triste. Hay otros idiomas que no permiten esta diferencia, lo cual es una pobreza. Uno puede decir en castellano, “estaba solita”; eso podría decirse en inglés: “she was all alone”. Pero, ¿cómo decir “estaba sentadita”? Yo creo que no puede decirse en otros idiomas, porque sentadita significa que una persona está sentada y al mismo tiempo se expresa la ternura y el cariño que uno siente por ella: esta es una posibilidad del idioma castellano.
Xul imaginó un idioma, la Panlengua, basado en la astrología. Creía sinceramente en la astrología, lo cual quiere decir que creía en la pluralidad de los astros o de los dioses. Xul me dijo: “Qué raro que la gente piense que es mejor creer en un solo Dios. Es un error. Si Dios es bueno, conviene que haya muchos dioses. Cuanto más dioses, mejor”. Y él aceptaba una pluralidad de dioses: por lo pronto, los dioses que corresponden a los planetas, a los días de la semana. El hablaba de Venus y creía que hay una divinidad llamada Venus. A una amiga mía le dijo: “Cuando usted sonríe, cuando usted mira, ¿por qué brillan sus ojos? ¿Por qué su sonrisa nos atrae? Porque es Venus la que sonríe”. Creó otro idioma, en el cual ha dejado buena parte de su obra: el Creol. Era un español enriquecido con las riquezas de otros idiomas. No un idioma absoluto; un idioma con raíces españolas y además con palabras tomadas de otras lenguas. Por ejemplo, decía: “Juguete, ¿qué es un juguete? Es un jugo inmundo. Es una palabra despectiva”. En cambio él prefería la palabra inglesa “toy”, y entonces decía: “se toy-besan”, es decir se besan en broma, o “se toy-quieren”. El usaba continuamente palabras de este tipo. Le preocupaba mucho el adverbio. Me hizo notar, esto lo he repetido muchas veces después, que en castellano cuando usamos un adverbio, el acento cae sobre el sufijo mecánico. Por ejemplo, si decimos “rápidamente” o lo contrario, “lentamente”, lo que se oye es la parte mecánica, el “mente”. En cambio si se dice en inglés “quickly, slowly”, la parte mecánica, el gadjet, el artefacto, el “ly” casi no se oye, pero sí se oye, en “swiftly, slowly”, el “swift” y el “slow”. El había propuesto que se usara el “ue” como adverbio. Recuerdo un día en que fui a la casa de Victoria Ocampo y él dijo: “Tengo una gran noticia”; le preguntamos cuál era. La gran noticia era: “ha muerto el adverbio’. El había oído gente que decía: “Que le vaya lindo’, en lugar de: “Que le vaya lindamente’. Entonces él anunció que había muerto el adverbio, que ya podía reemplazarse por un adjetivo usado después de un verbo; y explicó eso largamente, y luego -estamos entre amigos, seamos infidentes, por qué no- después de una larga explicación Victoria le dijo: “Pero Xul, ¿qué es el adverbio?”. Claro, Victoria, autodidacta, sabía muchas cosas e ignoraba otras; el adverbio quedaba un poco lejos; Xul tuvo que explicárselo. Recuerdo también una señora, la marquesa de... para qué decir su nombre, digamos XYZ, que hubiera podido ser mecenas para Xul. Le hablamos a esta señora, lo conoció a Xul, Xul fue muy cortés con ella. Xul tenía una extraordinaria cortesía. Recuerdo que a cualquier casa que iba, lo daba la mano a la gente de servicio, se despedía de ellos, cosa que no se usaba entonces; no sé si se usa ahora tampoco, (posiblemente no haya más gente de servicio por lo cual esa cortesía es inútil). Esa señora había resuelto la ayuda a Xul y le preguntó algo. Xul contestó: “No sabo”. Xul era el hombre más capaz de amistad que he conocido. Creo que le debo quizás las mejores horas de mi vida, leyendo y discutiendo, y, sobre todo, dejándome enseñar por él.
Recuerdo uno de los primeros sueldos que cobré -un sueldo de trescientos pesos, que significaban algo-. Pensé: Xul tiene tantos amigos ricos, no le han comprado un solo cuadro. Voy a destinar parte de este primer sueldo que gano -después de muchos meses de no ganar nada- y voy a comprar un cuadro de Xul. Le pregunté el precio de un cuadro suyo. Me dijo:“Son cien pesos. Voy a hacerle precio de amigo: le cobro cincuenta”. Me cobró cincuenta y me regaló además otro cuadro mucho más grande. Un rasgo muy lindo en Xul: Xul se negó siempre al comercio.
Pensaba que la pintura era una de las artes liberales, y la ejercía con felicidad. Recuerdo también una herejía de Xul: no sé si ahora puede hablarse mal de Picasso. Hacia 1925 o 1930, no se podía. Y Xul dijo alguna vez que él pensaba que Klee era muy superior a Picasso. Eso no le fue perdonado. Tampoco el Creol, aunque fue imitado después por otros escritores.
Dije que Xul vivía inventando continuamente. Había inventado un juego, una suerte de ajedrez, más complicado -como el diría más “pli”, porque en lugar de complicado decía “pli”. Un ajedrez más “pli” y quiso explicármelo muchas veces. Pero a medida que lo explicaba, comprendía que su pensamiento ya había dejado atrás lo que explicaba, es decir que al explicar iba enriqueciéndolo y por eso creo que nunca llegué a entenderlo, porque él mismo se daba cuenta de que lo que él decía ya era anticuado y agregaba otra cosa. En cuanto lo había dicho, ya era anticuado y había que enriquecerlo. De modo que no sé en qué quedó esto pan-juego, pero creo que hay gente que lo juega. Posiblemente hay gente que “pan-yoga”, como decía él, (que “pan-juega”). Espero que se haya conservado esto: una de sus muchas invenciones.
ACUARELA: “Drago” – Xul Solar © 1927
UN PASEO POR LAPRIDA 1212
“MUSEO XUL SOLAR” (Laprida 1212, Buenos Aires - Argentina) © 1993
Un recorrido por el Museo Xul Solar, ubicado en Capital Federal, República Argentina, calle Laprida Nº 1212. Inaugurado en 1993, el mismo fue creado por la Fundación Pan Klub y diseñado por el arquitecto Pablo T. Beitía.