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LOS ´90

La década en que pasamos de adolescentes a adultos… ¿o viceversa? Cuando se acabó la joda del estudio y hubo que empezar a buscarse la vida. Los años finales del básquet… aquella pasión que para mí empezó en el barrio (A.V.P.F. Pueyrredón), para dar un salto de gigante (Deportivo San Andrés, donde me dirigió Julio Lamas y me quedaron unas medias verdes que años después serían la sensación de “El Cairo” y “Chester Pub”) y luego de un efímero intermedio en un gran club (Argentinos Juniors), el final en lo que se transformó en mi segunda casa (Banco Nación).
Llegué de casualidad, con el estigma de cinco partidos de suspensión para empezar el año (por culpa de un cabezazo que le di a el base de Hebraica, que al final quedaron en la nada gracias a la pericia de Jorge Bottini que apeló a mi “ausencia de antecedentes”) y luego de un largo peregrinaje por el norte. Primero una prueba de la mano de Feli en Banco Provincia (luego acérrimos enemigos… todo un clásico), de donde salí con una patada en el orto y acompañado de Fabi Valcarse para recalar en Platense… yo quedé, el no, pero el destino y la amistad que forjamos o vaya a saber qué, me hizo seguirlo hasta el final de la calle Zufriategui. Y allí viví las mayores alegrías de ésta década, con verdaderos amigos (incluido el pelotudo que está más abajo y me rompió la nariz) y hasta un hermano.

YO VENGO A OFRECER MI CORAZÓN


"No llores porque ya se terminó… sonríe, porque sucedió.”

Gabriel García Márquez


LUEGO, NADA VOLVIÓ A SER IGUAL

“ACHTUNG BABY” (U2) © 1991
El disco que cambió mi forma de ver, sentir y escuchar la música. La obra cumbre (de los irlandeses, sin duda) del rock moderno. En plena vorágine de cambios políticos y sociales (caída del muro de Berlín, desmembramiento del telón de acero), U2 se refugia en Berlín y junto a los dos apóstoles (Brian Eno y Daniel Lanois) nos regalan ésta auténtica maravilla.
Redondo, compacto, perfecto, insuperable. Y podría escribir adjetivos toda la vida, lo cierto que desde que escuche un adelanto en la Rock & Pop (“The fly”, para ser más precisos), supe que se venía algo grosso.
Y creo que no me equivoqué. Después del gran “The Joshua tree”, nos dejaron un soso y demasiado yanqui “Rattle and hum”. Se redimieron e inauguraron el sonido industrial o cyberpunk (¿en que quedó ésta etiqueta de mierda?) que luego recogieron e intentaron copiar el sonido tantas bandas (Spiritualized, My bloody Valentine, Soda Stereo en “Dynamo”, y hasta incluso Inxs y Nirvana). Va a cumplir 20 años… que no es nada. Sigue actual y aún espera alguien que le haga cosquillas en los talones para bajarlo de lo más alto del podio.

Y todos cantamos ésa década: “Chic my jaaaioooooo”.


BUENOS AIRES ME MATA

“CIUDAD PARAÍSO” (Laura Ramos) © 1996
“Tengo una mirada extraterrestre sobre Buenos Aires que me permite escribir sobre la ciudad y sus personajes como si fueran exóticos, pero en realidad son muy normales, y hasta obvios." Con esas palabras la periodista Laura Ramos definió en su momento el clima de éste libro, en donde recogía las crónicas publicadas los viernes en el suplemento “Si” del diario Clarín.
Y a las que, por aquella época, leía con auténtica compulsión. Me fascinaba como describía el lado salvaje de mi ciudad, con unos personajes que después asocié a los presentados por Almodóvar en sus películas de los ochenta, pero éstos eran más autóctonos por decirlo de alguna manera.
El taxista grasiento enamorado de la putarraca de Josi, el hombre del Movicom, la fauna nocturna desnuda y sin pelos en la lengua. Un libro que si hoy lo releyera, me parecería una auténtica boludez (los años nos cambian)… y es que todo lo que hacíamos por aquellos años eran autenticas boludeces (robar banderas en las playas de Punta del Este, volcar un coche de alquiler, cagarnos a pedradas frente a una rebelión de carapintadas, etc., etc.). Pero sin duda, de aquellos años (y del libro) guardo un grato recuerdo de una época que no volverá.


UNA DE TIROS... PERO BUENA



“HEAT” (Michael Mann) © 1995
Los miércoles apurábamos la ducha para llegar a tiempo para poner canal 9 y caer rendidos ante David Lynch y “Twin Peaks”. Los jueves, puteábamos a Platero para que se anudara el raído pañuelo rojo y pudiéramos llegar a tiempo para ver los últimos capítulos de esa espectacular serie que era “División Miami”.
Ésta peli, es del creador de aquella serie y tiene el privilegio no solo de haber juntado a De Niro y Pacino, sino de ser una de las mejores películas de acción jamás filmadas. La escena del tiroteo después del robo del banco es impresionante, y aún hoy (con todos los avances y artilugios técnicos que hay) no la superaron. Trepidante, atrapante y con un desenlace que no la desmerece. Siempre que la pasan en la tele, la veo.
Y pasa el tiempo, y no me canso, che.