Nada resume todo lo que nos sucedió (a Karina y a mi) en lo que va del siglo XXI que una famosa frase de Nietzsche: “Quien tiene algo por que vivir, es capaz de soportar cualquier como”.
Nos casamos, nos tiramos a la pileta sin saber si abajo habría agua y emprendimos un viaje con la seguridad de que nos iba a ir bien. De nada podemos quejarnos, las partes negativas (la distancia con la familia y amigos… que puede llegar a ser insoportable por momentos) estaban en la balanza.
Éste siglo lo recordaré con imágenes, con dos instantes que creo que nunca el vida olvidaré: el primero es la soledad del pequeño departamento de Gabriela Mistral en los días previos al viaje… como lo fuimos vaciando de a poco, hasta que solo quedamos nosotros, las cuatro valijas y un colchón prestado para dormir los últimos días; y por supuesto la segunda es la explosión de vida y adrenalina que me provocó asistir al parto de mi hijo Daniel.
Por el resto, el mundo que nos rodea, no me gustaría asegurar que es una porquería, pero sí que se asemeja bastante a un “Cambalache”.
"Cuando llegues al final de tu cuerda, haz un nudo y aguanta.” FRANKLIN D. ROOSEVELT
SIGLO XXI
TANGO FUSIÓN
“MAR DULCE” (Bajofondo) © 2007
Lo que hizo Gustavo Santaolalla como productor por recuperar el tango, es innegable. Ahora bien, sus méritos como renovador de un género tan tradicional (y tradicionalista) es cosa de gustos.
Lo que hace con su grupo Bajofondo, a mí me gusta… y particularmente éste disco. Nada tiene que ver con esos bodrios de remixes insoportables para discotecas ni tampoco se puede comparar con otros como Gotan Project (para mí, infumables) o Ultratango (los hermanos Satragno, hijos de Pinky y el negro Lavié… que tienen un interesante disco llamado “Astortango”).
Un grupo de buenos músicos (Alejandro Terán, Juan Campodónico y el mismo Santaolalla) y una selección de invitados de alto nivel (Elvis Costello, Gustavo Cerati, Juan Subirá, Nelly Furtado, la Mala Rodríguez o Lágrima Ríos) hacen posible un disco para escuchar y no sentir que las tripas se revuelven.
LA VIDA EN UN INSTANTE
“LIBRO DE FAMILIA” (JujoTorres) © 2002-2009
Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas, hoy es el día tan esperado y ansiado. Fernando y la tía Marta nos pasaron a buscar a las 9:00 AM y partimos rumbo a Ezeiza. Luego del desayuno, llegaron la familia de Karina casi al completo (padres, hermanos, tíos y primos).
Nos embarcamos a las 13:45 horas y a las 15:00 horas comenzó el viaje a nuestra nueva vida (tan esperado, por cierto), partimos en el vuelo AR1130 de Aerolíneas Argentinas con cuatro valijas despachadas, dos bolsos de mano y plata (U$S 5.820, 1.355 € y 112.000 pesetas). Con toda la ilusión y el convencimiento de que sentaremos las bases de ésta, nuestra familia que iniciamos el 22/12/2000 (en realidad fue antes, en esa fecha lo formalizamos).
Cuando el avión despegó y veíamos a Buenos Aires haciéndose cada vez más chica, nos invadió una mezcla de tristeza (por el adiós a nuestra tierra) y bronca (por las circunstancias de la partida y el momento del país), pero para nada arrepentimiento ya que estamos absolutamente convencidos de nuestra decisión. Festejamos nuestro año y dos meses de casados arriba del avión (se mueve mucho, ya que atravesamos una tormenta a la altura de Brasil). Cenamos temprano para acostumbrarnos al cambio de horario, estaremos llegando al aeropuerto de Madrid a las 7:00 AM (hora local), luego a las 14:00 horas tomamos un tren (el TALGO desde la estación Chamartín) hasta Carballiño (llegaremos a las 20:00 horas), donde nos esperará Dora.
Buenos Aires nos despidió con un día hermoso y caluroso (casi
Sábado 16 de mayo de 2009
¿Cómo se vuelca al papel la emoción que sentí al ver los primeros pelos que salían del refugio de tu madre? ¿Alguien describió el poder de una mirada aún en la penumbra, cuando respondiste a mis palabras que intentaban llevarte paz?
No te preocupes, mi amor, ya sé que debes tener un agobio insoportable al cambiar la seguridad y oscuridad del acogedor vientre materno por los excesos de éste mundo que te espera… demasiada gente a tú alrededor y sólo dos voces que resultan familiares. Mucha luz.
¡Guau!, cuanta adrenalina, mi corazón va a estallar, el pulso me tiembla, mi cuerpo es un cúmulo de masa fláccida y gelatinosa que aún intenta asimilar, recordar cada segundo de aquellos mágicos minutos… del inicio de tu vida, ni más ni menos.
El jueves 14, mejor dicho, en la madrugada del viernes 15, salimos preocupados hacia la Residencia. Luego de pasar por urgencias, nos dijeron que había comenzado el trabajo de parto y tu madre quedó internada. Durante el viernes no hubo mayores novedades, durante la noche y en especial durante la madrugada del sábado, comenzaron las contracciones dolorosas y más frecuentes.
A las 4:00 AM nos llevaron a la sala de dilatación (con contracciones cada 5 minutos), allí comenzó el verdadero trabajo de parto que se extendió hasta las 11:10 horas, cuando nos pasaron a la sala de parto y después de sólo 10 minutos, te vimos por primera vez, con tus 3,300 kilogramos de peso y los 52 centímetros de tamaño.
Algún día te explicaré aquel especial momento, en principio la matrona nos dijo que necesitarían “ayudar” con ventosas tu llegada, por suerte apareció el ginecólogo de guardia (un cubano, mezcla de Don King y Bebo Valdés) quien con unas pocas instrucciones, nos evitó mayores problemas y viniste al mundo llorando a pulmón limpio. A las dos horas, volvimos a la habitación 609 y comenzamos a disfrutarte.
CÓMO EN LAS MEJORES FAMILIAS
“EN LA CIUDAD SIN LÍMITES” (Antonio Fernández) © 2002
Preciosa película que fue un regalo y un descubrimiento para mí, me hizo olvidar que Leonardo Sbaraglia tenía un pasado dudoso (“Clave de sol”, “Tango feroz” o “Caballos salvajes”)… aunque a decir verdad, con “Intacto” ya había corregido el rumbo.
Una historia familiar bellísima, con buenas actuaciones (además de Sbaraglia, están Geraldine Chaplin, un pequeño papel para Alfredo Alcón, un inmenso Fernando Fernán Gómez y un personaje de pelotudo antológico hecho por Roberto Álvarez) y una factura visual impecable. Una historia (¿de amor?) diferente, con un final de esos que muy difícilmente olvidaremos.
